La colombiana Esperanza Gomez que nació para ser pornstar. Ha dicho en más de una entrevista que lo suyo no es un interés por el lado económico de la industria, ni una forma de canalizar algún tipo de furstración relacionada con ser una actriz de verdad. A Esperanza jamás se le pasó por la cabeza actuar, y tal como ella afirma, nunca lo hace ante la cámara: siempre se muestra como se siente, dando rienda suelta a su libido hiperdesarrollada y su sensualidad natural. Ha sido conejita Playboy en la edición colombiana de la revista y su debut llegó con una monumental escena interracial para South Beach Cruisin’ #3, de la mano de Joss Stone y Justin Slayer, que siempre se ha deshecho en elogios a esta imponente dama. Trabajar en el porno es su sueño, o eso proclama a menudo, desde que tenía 13 añitos. Poca broma.

Bola extra: El tamaño descomunal de su clítoris se debe a la ingesta de anabolizantes y esteroides a la que se sometió para ponerse en forma hace unos años, pero afirma sentirse muy orgullosa de ello. Y nos consta que para sus incondicionales es otro motivo más a añadir a la larga lista de cosas que dan morbo de esta colombiana insaciable. Esperanza Gomez

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